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jueves, 13 de junio de 2013

CESTITAS DE POLLO Y CHAMPIÑONES



Ésta es otra de esas recetas que lo mismo te apañan un entrante que te sustituyen o completan un plato principal. Están muy ricas tanto calientes como una vez frías y admiten multitud de variaciones: con cayena le podéis dar un toque picante, le podéis añadir espinacas, gambas, bacon o cualquier cosa que tenga un sabor intenso ya que tanto el pollo como los champiñones dan un sabor lo suficientemente suave para que se ajuste a cualquier extra de sabor. 


De la idea que hay en mi cabeza a la receta final suele haber alguna variación ya que al ponerla en práctica descubro mejoras que a vosotros os cuento directamente, por ejemplo en este caso: con esta cantidad yo hice 9 unidades pero creo que sería mejor utilizarla para hacer 10 ya que con el calor del horno el relleno borbotea y  tiende a salirse de la cesta, he reducido también la cantidad de cebolla que yo puse ya que era el sabor predominante, en fin... pequeños cambios pero que hacen una gran diferencia, espero que probéis a hacerlas en casa y me contéis qué tal os han quedado. Vamos al lío.



INGREDIENTES (para 10 unidades)
1 lámina de hojaldre
2 escalopes o contramuslos deshuesados de pollo
150 gr. champiñón laminado natural
1/4 cebolla
250 ml. bechamel
Aceite, pimienta molida y sal
Opcional: espinacas,gambas, bacon, cayena…


INSTRUCCIONES:
1.- Precalentar el horno a 200ºC.
2.- Preparar los ingredientes:
·         Lavar y trocear el pollo en piezas muy pequeñas.
·         Lavar los champiñones y secarlos sobre papel de cocina.
·         Trocear la cebolla en cuadraditos muy pequeños.
3.- En una sartén ponemos aceite y salteamos la cebolla hasta que empiece a dorarse.
4.- Añadimos el pollo y lo salteamos hasta que esté dorado. Salpimentar.
5.- Incorporamos los champiñones y rehogamos.
6.- Una vez que tenemos todo cocinado apartamos del fuego y añadimos la bechamel y mezclamos todo bien.


7.- Con la ayuda de un vaso de boca ancha cortamos círculos en la masa de hojaldre (uno por cestita) y los colocamos sobre los agujeros de nuestra bandeja de hornear cupcakes previamente engrasada con un poquito de aceite. Si no tenéis este tipo de bandeja podéis utilizar cualquier molde tipo flanera individual, en el supermercado las podéis comprar de usar y tirar.


8.- Rellenamos cada cestita con nuestra masa escurriendo un poco el líquido ya que si nos pasamos rebosará y horneamos unos 15 min. Con los cortes de masa de sobra yo he puesto las asas de las cestitas.


Dejamos reposar un par de minutos para que se endurezca un poco la masa y no se rompa y con cuidado para no quemarnos las sacamos introduciendo un cuchillo o similar para despegar los bordes hasta que puedan girar fácilmente sobre sí mismas y haciendo palanca suavemente los extraemos y presentamos como más nos guste.


NOTA: Como veis no me he complicado nada la vida y he comprado el hojaldre y la bechamel hechas pero si alguien se anima a hacerlo todo casero adelante.
Esta receta sirve para aprovechar las sobras de carne que tengáis, incluso del cocido. O si alguien quiere aprovechar para hacerle comer verduras a los peques le podéis añadir unas espinacas y quedan genial también.
Pues hala, ya tenéis parte del menú del fin de semana resuelto ¿alguna idea para completarlo?
¡Buen fin de semana!

miércoles, 5 de junio de 2013

SALMOREJO

Como ya sabéis en España tenemos una diversidad y calidad gastronómica envidiable. Tan diversa que cada área geográfica tiene sus propias joyas gastronómicas más allá de unos cuantos imprescindibles omnipresentes. Por ejemplo, el plato que os traigo hoy es muy típico en Córdoba aunque lo puedes encontrar en el centro y la mitad sur de España pero como yo soy del norte pues no lo había probado nunca y como yo mucha gente a la que le digo ¡no sabéis lo que nos estábamos perdiendo!

El salmorejo es una crema fría más suave que el gazpacho y que en verano viene genial porque puedes hacer cantidad para varios días y tenerlo fresquito en la nevera, para cuando llegas a casa sin ganas de hacer nada y voilá, lo tienes listo para tomar. Es un primer plato estupendo o incluso una buena cena. Espero que os animéis a probarlo. Vamos con la receta.

INGREDIENTES:
(Para 4 raciones generosas)
1 Kg. de tomates maduros
150 ml. de aceite de oliva virgen extra
200 gr. de pan rallado especial gazpacho o salmorejo ( o pan duro en trocitos)
1 diente de ajo
sal
opcional: agua y vinagre (para ajustar sabor y espesor al gusto)
acompañamiento: taquitos de jamón y huevo cocido.

INSTRUCCIONES:
1.- Lavamos los tomates y los escaldamos para que se pelen fácilmente. Para ello haremos un corte superficial en la base de cada tomate en forma de cruz, sólo en la piel, no hace falta un corte profundo. En una olla hirviendo sumergimos los tomates aproximadamente un minuto hasta que veamos que la piel alrededor del corte se ha encogido (ver foto 3) y los pasamos con una espumadera a un bol con agua muy fría (se pueden añadir unos hielos) para que con el contraste de temperatura la piel se despegue de la carne del tomate. 


2.- En un bol ponemos el pan rallado (o los trocitos de pan duro) y sobre él cortaremos los tomates en tacos sin piel y el diente de ajo cortado (después de haberle quitado el centro para que no se repita). Dejar reposar un rato para que el pan rallado se empape con el jugo del tomate.


3.- Pasamos nuestra mezcla anterior al vaso de la batidora o licuadora y añadimos un poco de sal y el aceite y batimos todo junto.


4.- Una vez triturada la mezcla tendremos una crema suave que en función de si os gusta más espesa o menos podéis añadir un poco de agua y volver a batir para hacerla más líquida o añadir más pan rallado si la queréis espesar. Cuando tengáis el punto deseado la debéis enfriar en la nevera ya que se debe tomar fría y acompañada a poder ser de unos taquitos de jamón y un huevo duro picadito (yo cuezo el huevo 12 min. en agua con vinagre para que se pelen mejor pero cada uno lo hace a su gusto). Además cada uno lo aliñará en su plato con vinagre.

No me podéis decir que esta receta no es sencilla ¿eh? Espero que os animéis a probarla todos los que como yo no estáis acostumbrados a ver salmorejo en vuestras cocinas y espero que me contéis qué os ha parecido. Hasta entonces un beso para todos.

martes, 12 de febrero de 2013

RECETA DE GOLOSINAS


Sé que todos estaréis pensando “¿golosinas? ¡Serán gomin…!”, LO SEEEEEEÉ, casi todos llamamos a estos dulces con ese nombre en el que estáis pensando pero resulta que es una marca registrada y por eso está prohibido llamarles así en un medio de difusión como un blog así que aunque entre amigos les seguiremos llamando así, aquí me veré obligada a llamarles golosinas o chuches.

Una vez aclarado esto, os diré que ésta es la típica receta que te hace la tía favorita de cualquier enano o la amiga más molona de un buen goloso. Es super fácil de preparar y el resultado es genial, no querrás volver a comer chuches del quiosco por la diferencia. Éstas son tan blanditas… mmm, os van a encantar.




Además las posibilidades son infinitas porque cada vez hay más variedad de gelatinas de sabores (y colores) en los supermercados y podéis usar cualquier molde de silicona o cristal para darles forma así que los límites los pondrás tú mismo.

¡OJO!: Tenéis que tener cuidado de no confundir la silicona con la goma ya que la goma no es apta para utilizar con sustancias a altas temperaturas por lo que no nos servirá para esto, tampoco servirá obviamente nada que sea de plástico por el mismo motivo, se nos derretiría.

Yo suelo usar las cubiteras de Ikea y he de decir que el mejor tamaño es el que hace cubitos en forma de flor ya que por ejemplo, las piezas de puzle, son gigantescas cuando se trata de una golosina. También he usado fuentes de cristal para hacer golosinas con los colores de la bandera para ver los partidos de la Selección Española con amigos, pero como he dicho antes las posibilidades son infinitas así que id buscando moldes de corazón para preparar vuestras chuches de San Valentín por ejemplo… o para lo que se os ocurra. Espero que me contéis vuestros experimentos y me mandéis fotitos.


INGREDIENTES:

  • 300 gr de azúcar y más para rebozar las golosinas una vez hechas (para esto mejor azúcar glas) 
  • 200 ml de agua 
  •  20 gr de gelatina neutra en polvo (2 sobres de la marca Royal)
  • 85 gr (1 sobre) de gelatina de sabor (mi favorita es la de frambuesa, sabe como las moras del kiosko, pero hay de frutas tropicales, kiwi, fresa, limón, naranja, etc.) 
  • Aceite de girasol para untar los moldes de silicona



INSTRUCCIONES:

 
Para empezar debéis preparar los moldes de silicona untándolos con aceite de girasol antes de empezar. Yo suelo utilizar cubiteras de Ikea. Necesitaréis unas 4 ó 5 dependiendo del modelo para la cantidad de esta receta.
Poned en un cazo a fuego medio el azúcar, el agua y la gelatina neutra y removiendo con una cuchara de madera llevar a punto de ebullición, en ese momento, sin dejar de remover, añadid la gelatina de sabor y mantened a fuego bajo 8-10 min. sin dejar que hierva. 
Pasado ese tiempo retiráis el cazo del fuego y dejáis 1 min o menos reposar hasta que se forme una capa blanca arriba que debéis retirar con mucho cuidado. 
En este momento se podría añadir algún colorante si queréis y con ayuda de una cuchara se rellenan los moldes con cuidado.
Enfriar mínimo 12 horas en la nevera y pasado ese tiempo pasar las golosinas por azúcar (mejor glas)


Para hacer golosinas de varios colores hay que poner primero una mezcla de gelatina de un color  y dejar enfriar entre 6 y 12 horas, luego se debe repetir la receta con gelatina de otro color y verter sobre la primera que ya estará sólida y se dejará enfriar otra vez entre 6  y 12 horas y así tantas veces como capas de colores queráis que tengan vuestras chuches. 
Si no tenéis moldes de silicona o simplemente queréis hacer una gran cantidad y os da igual la forma de las golosinas lo podéis hacer en una fuente de cristal previamente untada con aceite de girasol y la única diferencia es que al enfriar la mezcla tendréis una gran chuche del tamaño de la fuente que hayáis usado así que para cortarla en chuches de un tamaño más normal con la ayuda de un cuchillo grande y bien afilado (preferiblemente un poco engrasado para que no se pegue) debéis cortar sobre una tabla tiras de la anchura que le queráis dar a vuestras golosinas y esas tiras a su vez en tacos y una vez pasadas por azúcar glas estarán listas para degustar.



Ya me contaréis qué tal. Ah! No olvidéis guardarlas en un recipiente lo más hermético posible para conservarlas bien blanditas. Lo ideal es consumirlas en máximo 3 días, no porque caduquen en ese plazo ni mucho menos, sino porque notaréis que se van secando progresivamente y no es lo mismo. Si tenéis que hacer mucha cantidad porque estáis preparando algún evento con muchos participantes lo que podéis hacer es congelar las chuches y sacarlas unas 12 horas antes de ir a consumirlas del congelador. Un consejo: tened cuidado de congelarlas herméticamente cerradas para evitar que cojan sabores y olores extraños.