Con la llegada del calor me había dejado llevar por la emoción y publiqué la receta de mis primeros helados antes que otras recetas que os tenía preparadas entre las que se encuentra esta tarta de zanahoria (carrot cake) que versione del libro "The complete Magnolia Bakery cookbook" (que me regaló el año pasado mi amiga suiza Stèphanie a la que conocí en mi estancia en Nueva York y a la que aprecio muchísimo).
Esta tarta la hice para el cumple de mi marido a finales de Mayo. La temática se decidió a última hora pero el sabor de la tarta lo tenía claro ya que llevaba meses diciéndome "para mi cumple quiero una tarta de zanahoria ¿vale?" así que me puso fácil la decisión. La verdad es que lo de la piña, el coco y las nueces me daba un poco de miedo, de hecho cuando hice los cupcakes de zanahoria no le puse nada de esto, pero he de reconocer que queda riquísima y nada seca. Los sabores se complementan muy bien sin destacar ninguno especialmente sobre los demás. Y la mezcla con la crema de queso es para morirse. Eso sí, no cortéis pedazos muy grandes porque llena bastante aunque cuesta parar de comer por lo rica que está.
Lo mejor será que lo probéis vosotros mismos para saber de qué os hablo.
INGREDIENTES:
PARA EL BIZCOCHO:
270 gr. de harina
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de canela
½ cucharadita de sal
200 ml de aceite vegetal
350 gr. de azúcar (yo puse mitad blanca y mitad moreno)
3 huevos L, a temperatura
ambiente
1 ½ cucharaditas de extracto de vainilla
260 gr de zanahorias ralladas
1 lata de piña en su jugo de aprox. 230 gr. (2,5 rodajas con su jugo de lata
de las grandes)
100 gr. de nueces troceadas (más alguna entera para decorar (opcional))
100gr. de coco rallado
PARA LA COBERTURA:
500
gr. de crema de queso tipo
Philadelphia
6
cucharadas de mantequilla sin sal a
temperatura ambiente y en taquitos (150 gr. aprox.)
1
½ cucharaditas de extracto de vainilla
850
gr. de azúcar glas
INSTRUCCIONES:
PARA EL BIZCOCHO:
1.-
Precalentar el horno a 165ºC.
2.-
Engrasar y enharinar dos moldes de aprox. 23 cm (9”) de diámetro y colocar
papel de horno en el fondo. En mi caso repartí la mezcla en dos rondas del
mismo molde de 7” (17,78cm), eso sí, enfriándolo bien entre cada uso. Esta masa
apenas crece por lo que tuve la tentación de ponerla toda a la vez pero creo
que no se hubiese cocido bien en el centro sin haber tenido que dejarla el
tiempo suficiente para secarla demasiado por fuera así que os recomiendo tener
paciencia y hacerla en dos rondas.
3.-
En un bol pequeño tamizamos la harina
con la levadura, la canela y la sal. Reservamos.
4.-
En un bol grande, con la batidora eléctrica de varillas, batimos el aceite con el azúcar.
5.-
Añadimos los huevos de uno en uno y
batimos unos 2 min.
6.-
Añadimos la vainilla y batimos bien.
7.-
Incorporar gradualmente los ingredientes
secos que habíamos reservado.
8.-
Añadimos las zanahorias, la piña* y su jugo, las nueces y el coco y mezclamos todo bien.
*A mí no me gusta encontrarme
trocitos al masticar así que trituré la
piña con su jugo antes de unirla al resto de ingredientes y quedó muy
suave. Si os gustan los tropezones trocead la piña en taquitos y listo.
9.-
Dividimos la mezcla entre los dos moldes
que tenemos preparados y horneamos 40-50
min. aprox. o hasta que un palillo salga limpio al pinchar en el centro.
10.-
Dejar enfriar en el molde y después pasar los bizcochos a una rejilla.
11.- Cuando estén
completamente fríos se pueden cortar en
capas y rellenar con la crema de la
cobertura así como cubrir la tarta con la misma cobertura de queso y
decorar con nueces tostadas.
En
mi caso sustituí la decoración de nueces por unas impresiones de fondant para
hacer la tarta temática ya que el cumpleañero es un aficionado al hockey sobre
hielo y su ídolo Mark Messier, un ex jugador
de los Rangers de Nueva York aparece
en la foto (trucada) entregándole el trofeo al mejor capitán de la NHL (soñar es
gratis). También puse alrededor de la tarta logos de equipos de la NHL
(National Hockey League), la liga canadiense-americana, tendré que prestar más
atención cuando me haga ver los partidos en Canal+ porque sobrepasé las
conferencias este y oeste e incluí algún logo que ni conocía.
Creo que para ir
sobre seguro la próxima vez la haré sobre el CHMV (Club Hielo Madrid
Veteranos) que es un equipazo de veteranos con los que alguna vez se escapa
a entrenar. Si sois de Madrid (o no) no dejéis de consultar el calendario de torneos
en la web y pasaros a ver algún partido, especialmente en verano es una buena
forma de hacer algo diferente y mantenerse fresquitos mientras apoyáis a un
equipo de valientes por jugar a un deporte minoritario en nuestro país ;-).
Bueno, sigo con la receta que me lío…
PARA LA COBERTURA:
1.-
En un bol grande batimos a velocidad media el queso y la mantequilla
unos 3 min. hasta que esté cremoso.
2.-
Añadimos la vainilla y batimos bien.
3.-
Incorporar el azúcar poco a poco
batiendo continuamente hasta obtener una crema suave.
4.-
Cubrir el bol y refrigerar entre 2 y
3 horas, no más, para que se endurezca antes de usarla.
Pasado
ese tiempo con ayuda de una espátula podéis rellenar los bizcochos. Si los bizcochos los habéis hecho de 23 cm
tendrán la altura adecuada para no tener que cortarlos pero si, como yo, los
habéis hecho más pequeños, serán demasiado altos por lo que con la ayuda de una
lira o cuchillo de pan tendréis que abrirlos por la mitad haciendo capas lo más
uniformes posibles. En mi caso sólo utilicé 3 de las 4 mitades porque no quería
una tarta altísima y la otra capa la utilicé para hacer un par de minitartas
con la ayuda de un cortador redondo de galletas, que luego decoré con cobertura de crema de queso espolvoreada con canela en la parte superior.
CONSEJO: Esta crema se trabaja mejor muy
fría por lo que debéis trabajar rápido y tal vez tendréis que volver a meter a
la nevera la tarta y la crema a ratos para conseguir dar toda la cobertura sin
que se desmorone. Paciencia. Un truco para ayudaros a darle estabilidad es
pincharla en el centro con un palo de brocheta mientras aplicáis la cobertura.
NOTA: En principio la receta original de
esta tarta no incluye ningún tipo de almíbar
pero como es una masa bastante compacta y sobre todo porque no nos la íbamos a
terminar en un par de días yo sí que empapé los bizcochos en un almíbar sin
aromas, simplemente hecho con agua y azúcar y lo apliqué sobre cada capa de
bizcocho, a las que hice agujeritos con un palillo para ayudar a que calase
bien el líquido, cuando estaba aún templado. Si optáis por hacer el almíbar
podéis ver la receta AQUÍ.
Para
que la crema no se desmorone os recomiendo guardar la tarta acabada en la nevera, protegida eso sí, de aromas y
olores, y sacarla unos 20-30 min. antes de ir a consumirla para que el bizcocho
esté blandito.
Y hasta aquí la receta ¿qué os ha parecido? Nos vemos prontito.







